Toda mi vida he sido un emigrante. Nací en Brasil y cuando tenía 3 años mi madre me tomó en sus brazos, me subió a un avión y me llevó a Chile, su país de nacimiento. El mismo país que me vio crecer entonces y que me dio tantos momentos de tristeza y alegría. El mismo Chile que trató de enseñarme que ser rubio es mejor que tener el pelo negro, él mismo que le da la espalda a su pueblo originario. Un Chile que mantiene a su gente triste, borracha y endeudada. Un Chile que produce gente de mente pequeña y sumisa. Duele. No entiendo la política, el clasismo, la homofobia, la xenofobia y el fascismo. 
Nunca quise vivir ahí. 
Cuando tenía 18 años, empecé a viajar por América Latina. Poco a poco, comencé a migrar de nuevo. Cuanto más viajaba, más me dolía. América Latina duele. 
Como mujer es peligroso vivir allí. Es un continente lleno de machismo. Si te violan, es tu culpa, si usas una falda estás provocando que te violen. Es un continente que todavía no entiende que estar unidos nos hace más fuertes. Se pelean entre ellos por los derechos de la tierra y el océano. Es un lugar lleno de sobrevivientes, víctimas políticas, abusos y pobreza. 
Cuando tenía 27 años decidí venir a ver Europa. Quería ver el lugar que sistemáticamente nos conquistó, tomó nuestro oro y violó a nuestras mujeres. El continente del que todo el mundo habla siempre. Un continente del primer mundo. 
Vine como viajero y ahora vivo aquí desde hace casi dos años. 
No sé si tengo las palabras para describir Berlín.
Cuando estaba en la escuela me enseñaban sobre los nazis, la Segunda Guerra Mundial y todas las violaciones de los derechos humanos que ocurrieron aquí. Ahora estoy aquí, en Berlín, y no es nada de lo que pensé que sería. Es el lugar donde me he sentido más cómodo, libre y seguro en toda mi vida. 
No ha sido fácil estar aquí, pero para una latina nada es fácil. Nada.
Me haces daño, Europa. Me heriste tanto como a América Latina. Me duele ver cómo usaste los recursos de casi todos los demás para hacerte más rico. Me duele ver cómo tu ambición destruyó  mi continente y muchos otros. 
Y ahora estoy aquí, siendo una latina en otro continente, teniendo los privilegios de vivir aquí. 
Pero no he olvidado de dónde vengo.

All my life I have been a migrant. I was born in Brazil and when I was 3 years old, my mother took me in her arms, got me on a plane and took me to Chile, her birth country. The same country that saw me grow up then and that gave me so many moments of sadness and joy. The same Chile that tried to teach me that being blonde is better than having brown hair, the same one that turns its back on its native people. A Chile that keeps its people sad, drunk and in debt. A Chile that produces small-minded and submissive people. It hurts. I don’t understand the politics, the classism, the homophobia, xenophobia and fascism. 
I never wanted to live there, but they made me too. 
When I was 18 years old, I started to travel through Latin America. Little by little, I started to migrate again. The more I travelled, the more it hurt. Latin America hurts. 
As a woman it is dangerous to live there. It is a continent full of machismo. If you get raped, it’s your fault, if you wear a skirt you’re provoking them to rape you. It is a continent that still doesn’t understand that being united makes us stronger. They fight between each other over land and ocean rights. It is a place full of survivors, political victims, abuses and poorness. 
When I was 27 years old I decided to come to see Europe. I wanted to see the place that systematically conquered us, took our gold and raped our women. The continent everybody is always talking about. A first world continent. 
I came as a traveller and now I am living here since almost two years. 
I don’t know if I have the words to describe Berlín.
When I was in school they used to teach me about the Nazis, the Second World War and all the human rights violations that happened here. Now I am here, in Berlín, and it’s nothing like I thought it would be. It is the place where I have never felt more comfortable, free and safe in my whole life. 
It hasn’t been easy being here – but for a Latina nothing is easy. Nothing.
You hurt me, Europe. You hurt me as much as Latin America. It hurts me to see how you used almost everybody else’s resources to get richer. It hurts to see how your ambition destroyed continents – mine and many others. 
And now I am here, being a Latina on another continent, having the privileges of living here. 
But I have not forgotten where I come from.

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chilean photographer based in Berlin

​RICOH GR II / FUJIFILM X100T

GABRIELA DE SOUZA​